domingo, 28 de agosto de 2011

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre... Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es... Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama... Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada... inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es... Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable... Personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio, mi razón llamó esa actitud egoísmo. Hoy sé que se llama... Amor Propio.

Cuando me amé de verdad, dejé de temer tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos del futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es... Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré mucho menos veces. Hoy sé que eso se llama... Humildad.

Cuando me amé de verdad, desisti de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme con el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Eso se llama... Plenitud.

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mí corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es... Saber Vivir!

No debemos tener miedo de confrontarnos...
Hasta los planetas chocan...
...y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplín.

6 comentarios:

Cecilia dijo...

Hermoso texto,ojala mas personas lo tuvieran en cuenta en sus vidas.

mabel_es_azul dijo...

HOla Ceci: me alegro te guste, inetentémoslo entonces!!! Un abrazo!!!

ana dijo...

Asi es amar es dar todo..Amar no se conjuga en pasado
o se ama
o no se amo nunca...
muchas son las formas
una palabra una caricia,un gesto quizás
una mirada
la esencia esta en la simplicidad
de los detalles,todo un cumulo de sentimientos,cualidades que hacen bella nuestra vida.

María Laura dijo...

PARECE QUE NO ME AMO NADA CHE!!! TENDRÉ QUE REPLANTEARMELO SERIAMENTE.

M@bel_es_azul dijo...

Bueno, consideremos parte de lo leído, algo podemos aplicar a nuestras vidas, tal vez no el 100% pero sin dudas algo, aunque sea un poquito.

Un beso ANA y MARIA LAURA!!!

M. Carme dijo...

Fantastico el texto, solo falta que nos lo aprendamos y lo pongamos en práctica, aunque nos cueste un poquito (mucho).
Saludos

domingo, 28 de agosto de 2011

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre... Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es... Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama... Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada... inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es... Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable... Personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio, mi razón llamó esa actitud egoísmo. Hoy sé que se llama... Amor Propio.

Cuando me amé de verdad, dejé de temer tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos del futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es... Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré mucho menos veces. Hoy sé que eso se llama... Humildad.

Cuando me amé de verdad, desisti de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme con el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Eso se llama... Plenitud.

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mí corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es... Saber Vivir!

No debemos tener miedo de confrontarnos...
Hasta los planetas chocan...
...y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplín.

6 comentarios:

Cecilia dijo...

Hermoso texto,ojala mas personas lo tuvieran en cuenta en sus vidas.

mabel_es_azul dijo...

HOla Ceci: me alegro te guste, inetentémoslo entonces!!! Un abrazo!!!

ana dijo...

Asi es amar es dar todo..Amar no se conjuga en pasado
o se ama
o no se amo nunca...
muchas son las formas
una palabra una caricia,un gesto quizás
una mirada
la esencia esta en la simplicidad
de los detalles,todo un cumulo de sentimientos,cualidades que hacen bella nuestra vida.

María Laura dijo...

PARECE QUE NO ME AMO NADA CHE!!! TENDRÉ QUE REPLANTEARMELO SERIAMENTE.

M@bel_es_azul dijo...

Bueno, consideremos parte de lo leído, algo podemos aplicar a nuestras vidas, tal vez no el 100% pero sin dudas algo, aunque sea un poquito.

Un beso ANA y MARIA LAURA!!!

M. Carme dijo...

Fantastico el texto, solo falta que nos lo aprendamos y lo pongamos en práctica, aunque nos cueste un poquito (mucho).
Saludos