Un antigua programa de televisión de los años '70 tenía como slogan "No hay nada como la familia unita". La imagen presentaba a una familia muy numerosa, sentada a la mesa en medio de
discusiones, comentarios varios y ravioles, el padre de familia estaba "orgulloso de su familia" la que compartía risas llantos, la que estaba siempre en las buenas y en las malas. Era la familia que ese matrimonio pudo construir con sus aciertos y fracasos. En ese enorme comedor, a veces el patio no había lugar para el televisor.

Es cierto los años pasaron y dejamos atrás los ejemplos de familia Unida para acercarnos al tipo de familia en la que todos están ocupados, los ´padres en sus tareas que les ocupan todo el día, los hijos atareadísimos y a
veces solos, muy solos. Claro que tienen contratada una niñera especial que siempre está dispuesta a entretenerlos que funciona las 24 horas al da sin parar y que les enseña " de qué se trata la vida" La Televisión. Si somos honestos, sabemos que este aparato atrapa a los niños pero también a los padres que al llegar a sus casas muy cansados y aturdidos por el arduo trabajo se sientan frente al televisor buscando "algo" que los distraiga.

Y es allí en ese preciso momento tal vez en un estado de vulnerabilidad aparecen múltiples escenas en las que quedamos atrapados como una verdadera telaraña.
Comienzan a aparecer maravillosos mundos, increíbles paisajes, mujeres y hombres perfectos y lo más apasionante es que está al alcance de la mano, todo muy fácil.
De eso se trata la publicidad. De convencernos de que lo importante es tener, tener y tener más, más y más.
Los mensajes que abundan dejan de lado el compromiso y el esfuerzo que implican poder vivir dignamente. Abundan los dobles mensajes. Ante éste panorama qué podemos hacer para especialmente, resguardar a nuestros niños y en definitiva a nuestra familia de esta ola consumista?
Algunas recomendaciones:
- No pasar tantas horas frente al televisor.
- No usar la televisión como niñera.
- Hacernos cargo de nuestros compromisos como adultos.
- Construir un hogar donde se pueda conversa y compartir, disentir o discutir con respeto. Intercambiamos opiniones, esperamos el turno para hablar, ampliamos nuestro vocabulario, tan escaso en estos tiempos,.
- Analizar los mensajes publicitarios a través de preguntas sencillas ¿qué quieren vendernos? ¡qué mensaje utilizan para hacerlo? ¿qué valores propone como estilo de vida? etc.
- Distinguir entre deseo y necesidad.
- No olvidarnos de inculcar a los niños el valor del trabajo y del esfuerzo para obtener cosas que necesitamos para subsistir.
- Ser comprometidos con nuestras responsabilidades ubicándonos en el rol que tenemos en cada etapa de la vida.
Tomado de: Jornada para Padres, Licenciada Isabel Espósito de Goncálvez.