Un equipo de investigadores que estudió 1.558 personas mayores ha relatado que las más alegres eran justo las menos frágiles.
Los estudios consideraban que emociones positivas pueden afectar directamente la salud, alterando el equilibrio físico del cuerpo.
En su último libro, "Exuberancia: La Pasión Por La Vida", Kay R. Jamison celebra el "regalo de la exuberancia", en la cual describe cómo la fuerza propulsora de la creatividad, liderazgo y de la propia supervivencia.
"La exuberancia nos lleva a pensar y actuar de forma ligeramente distinta de la usual, y nos lleva a correr riesgos, tolerar sufrimientos y reveses, los cuales seríamos incapaces de afrontar", escribe Jamison.
"Ella nos posibilita, o nos regala, optimismo para creer en el futuro y en las posibilidades e importancia de aquello lo que somos y de lo que hacemos; nos obliga a penetrar en la grande arena de la vida."
Entonces para que perder minutos preciosos en la vida, dejando de ser alegres. De por si, que la vida es corta... entonces vivamos con alegría y recordemos que la única fuente de la verdadera alegría es un corazón en paz, con Dios y con los hombres.
¿Cómo estamos hoy?

















Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión "Cúmplela". Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.
























Traen alegría al día. Aún el pensador más ilustre se admira de su simplicidad y belleza. El hosco y el ogro la menosprecia, simplemente porque no entiende, no sabe admirar la belleza.
Aún el de corazón más duro puede envidiar su libertad, su libre elección. 


































