
Creo que algunas de las razones, no hay que ser una iluminada para darse cuenta, pueden ser:
** Miedo a que luego de decir algo agradable se burlen de mi.
** Miedo a ser defraudados nuevamente.
** Miedo al rechazo, te digo algo pero lo rechazas o o ignoras.
** Miedo a parecer "blando", tonto.
** Timidez.
** Nos sentimos vulnerables por expresar una intimidad.
** Esperamos del otro, lo mismo que quisiéramos dar y no damos.
Esto lo podemos ver en los diferentes ámbitos que nos movemos;
La pareja : que él/ella me diga algo primero.
Los hijos: si les doy palabras amorosas creerán que no tengo autoridad.
En el trabajo: la timidez me impide alagar un buen trabajo realizado por mi compañero.
En el barrio: qué voy a decir agradable, pensarán que soy un tonto/a.
En definitiva las buenas, alentadoras y edificantes palabras se mueren en el intento. Nos ganan todos nuestros miedos o prejuicios y perdemos la oportunidad cada día de expresar nuestros hermosos sentimientos. Aprendamos a expresarlos, alguien está esperandolo!!!
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