LA VOZ
Cuando abandonamos la infancia y llegamos a la pubertad, entonces también aparecen nuevos cambios en nuestra voz.
Es la época en la que la voz de los hombres alcanza sus tonos más graves.
La hormona testosterona que segregan los testículos provoca el desarrollo de carácteres sexuales, como que salga bigote, pero también produce un ensanchamiento de la laringe.
Como en los instrumentos musicales, cuanto más ancho es el tubo, más grave es la nota que da.
Por ello los castrados, que carecen de testículos y por tanto no segregan testosterona, tienen esa voz aguda tan apreciada por algunos, sobre todo los dobladores de los pitufos.
En las mujeres, el tono de voz se vuelve más grave en la época postmenopáusica, y al llegar a la ancianidad tanto en hombres como mujer suelen agudizar su tono.
Como en los instrumentos musicales, cuanto más ancho es el tubo, más grave es la nota que da.
Por ello los castrados, que carecen de testículos y por tanto no segregan testosterona, tienen esa voz aguda tan apreciada por algunos, sobre todo los dobladores de los pitufos.

En las mujeres, el tono de voz se vuelve más grave en la época postmenopáusica, y al llegar a la ancianidad tanto en hombres como mujer suelen agudizar su tono.
Pero ¿qué ocurre cuando ya no tenemos voz?
Miles de personas en el mundo han sufrido una laringuectomía o extirpación de la laringe.
Pero existen métodos alternativos para restituir la capacidad de comunicación oral. Uno de ellos es la erigmofonía (erigmo viene de eructo, por cierto).
Con la erigmofonía, la voz se genera mediante la inyección de aire en el esófago y una suerte de técnicas y ejercicios que recomiendo leer. O la voz también se puede producir con esa especie de vibrador, como una máquina de afeitar, que se sitúa en el cuello y que origina una vibración en el interior de la garganta; las prótesis laringeas eléctricas o mecánicas. Esas prótesis que dan a la voz ese aire robótico de película.
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