martes, 5 de enero de 2010

Tirar o no tirar la casa por la ventana?

A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve hubo una costumbre muy curiosa que se popularizó en España a raíz de la lotería instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.
Las personas que resultaban premiadas por la lotería tiraban por las ventanas todos sus muebles y enseres viejos. Con eso daban a entender que desde ese momento comenzaba para ellas una nueva vida de lujo y riqueza.
La costumbre se fue extendiendo hasta penetrar en el reino de Nápoles, que en aquel entonces estaba bajo el dominio de los Borbones.

Hoy se practica en muchos lugares del sur de Italia, donde en la noche de Fin de Año la gente arroja toda clase de objetos viejos como anuncio de fortuna y de bienestar para el nuevo año.
Así tuvo su origen la frase «tirar la casa por la ventana». Entre los españoles se suponía que quienes la expresaban se habían ganado la lotería.

En cambio, entre los napolitanos bastaba el solo deseo de ganarse la lotería o su equivalente en buena fortuna. Para ellos el acto de tirar objetos viejos por la ventana era como regar semillas de fe con la ferviente esperanza de que germinaran junto con el año que entraba y que les produjeran el año nuevo más próspero de su vida.

Si bien estos dos pueblos latinos difieren en su manera de interpretar la frase, tienen en común la idea de despojarse de lo viejo a fin de revestirse de lo nuevo. Con ese simbolismo reflejan el deseo que todos tenemos de deshacernos de las cosas viejas y adquirir cosas nuevas en su lugar.

Eso no tiene nada de extraño; es más, es común y corriente en la condición humana. Pero cuando lo enfocamos mal, nos salimos de los linderos establecidos por Dios para nuestro bienestar eterno.
Eso es precisamente lo que sucede cuando queremos cambiar a nuestra esposa, fiel amante que es, por una nueva amante, o cuando nos vamos al extremo de perseguir a todo vapor el dinero, el poder y la fama, en lugar de buscar la paz interior, la satisfacción de ser buen esposo o buena esposa, buen padre o buena madre, buen hijo o buena hija, buen amigo o buena amiga.


Si el año entrante de veras deseamos una nueva vida, no haremos más que perder tiempo si la buscamos en cosas externas como el lujo y la riqueza, porque éstas, a la larga, no satisfacen.

Lo único que de veras satisface es una renovación interna.

www.conciencia.net

5 comentarios:

Bacterius Argentum dijo...

YO TRATE DE CAMBIAR UNA DE TACUAREN POR DOS DE TEVEIN PERO NO MEM ACEPTARON EL TRATO VIO, ES MAS ME KERIAN CAMBIAR AL SHO,

M@bel_es_ Azul dijo...

Bac: Eso es tener FE!!! que puedas cambiar una cuarentona por dos de veinte, es el sueño de todo Cuarentón!!! Ahora, decime la verdad, tanto vale este cuarenton?
jijijijii

Anónimo dijo...

Sí comparto que lo único que satisface es la renovación interior, lo material siempre implica estar tirando cosas viejas y reemplazarlas por nuevas hasta que se hagan viejas...en fin.
Hablando de cosas nuevas...le van a poner agua y pasto a los camellos esta noche?....por ahí quien les dice que nos dejen alguna sorpresa....hasta por ahí le dejan dos de 20 a Bac.....jajajjaj

Un besote....después me cuentan eh!!!!

Norberto

M@bel_es_ Azul dijo...

NOrbert: lo más probable es que encuentren agua SEGURO!!! acá se viene una tormenta y me temo que Lanus, como siempre será noticia.

Ahora... si se le llega a cumplir a Bac, vos crees que va a aparecer por los blogs????? jijijijii

Bacterius Argentum dijo...

le pedi a los reyes el cambio pero los "trolos" esos( vio como se visten) no me lo cumplieron


y este cuarenton vale por seis de veinte de la misma especie( si no se halaga el sho, quien vio)



y por mas que me lo hubieran cumplido , los amigos valen mas que dos , tres o mas de 20 vio

martes, 5 de enero de 2010

Tirar o no tirar la casa por la ventana?

A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve hubo una costumbre muy curiosa que se popularizó en España a raíz de la lotería instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III.
Las personas que resultaban premiadas por la lotería tiraban por las ventanas todos sus muebles y enseres viejos. Con eso daban a entender que desde ese momento comenzaba para ellas una nueva vida de lujo y riqueza.
La costumbre se fue extendiendo hasta penetrar en el reino de Nápoles, que en aquel entonces estaba bajo el dominio de los Borbones.

Hoy se practica en muchos lugares del sur de Italia, donde en la noche de Fin de Año la gente arroja toda clase de objetos viejos como anuncio de fortuna y de bienestar para el nuevo año.
Así tuvo su origen la frase «tirar la casa por la ventana». Entre los españoles se suponía que quienes la expresaban se habían ganado la lotería.

En cambio, entre los napolitanos bastaba el solo deseo de ganarse la lotería o su equivalente en buena fortuna. Para ellos el acto de tirar objetos viejos por la ventana era como regar semillas de fe con la ferviente esperanza de que germinaran junto con el año que entraba y que les produjeran el año nuevo más próspero de su vida.

Si bien estos dos pueblos latinos difieren en su manera de interpretar la frase, tienen en común la idea de despojarse de lo viejo a fin de revestirse de lo nuevo. Con ese simbolismo reflejan el deseo que todos tenemos de deshacernos de las cosas viejas y adquirir cosas nuevas en su lugar.

Eso no tiene nada de extraño; es más, es común y corriente en la condición humana. Pero cuando lo enfocamos mal, nos salimos de los linderos establecidos por Dios para nuestro bienestar eterno.
Eso es precisamente lo que sucede cuando queremos cambiar a nuestra esposa, fiel amante que es, por una nueva amante, o cuando nos vamos al extremo de perseguir a todo vapor el dinero, el poder y la fama, en lugar de buscar la paz interior, la satisfacción de ser buen esposo o buena esposa, buen padre o buena madre, buen hijo o buena hija, buen amigo o buena amiga.


Si el año entrante de veras deseamos una nueva vida, no haremos más que perder tiempo si la buscamos en cosas externas como el lujo y la riqueza, porque éstas, a la larga, no satisfacen.

Lo único que de veras satisface es una renovación interna.

www.conciencia.net

5 comentarios:

Bacterius Argentum dijo...

YO TRATE DE CAMBIAR UNA DE TACUAREN POR DOS DE TEVEIN PERO NO MEM ACEPTARON EL TRATO VIO, ES MAS ME KERIAN CAMBIAR AL SHO,

M@bel_es_ Azul dijo...

Bac: Eso es tener FE!!! que puedas cambiar una cuarentona por dos de veinte, es el sueño de todo Cuarentón!!! Ahora, decime la verdad, tanto vale este cuarenton?
jijijijii

Anónimo dijo...

Sí comparto que lo único que satisface es la renovación interior, lo material siempre implica estar tirando cosas viejas y reemplazarlas por nuevas hasta que se hagan viejas...en fin.
Hablando de cosas nuevas...le van a poner agua y pasto a los camellos esta noche?....por ahí quien les dice que nos dejen alguna sorpresa....hasta por ahí le dejan dos de 20 a Bac.....jajajjaj

Un besote....después me cuentan eh!!!!

Norberto

M@bel_es_ Azul dijo...

NOrbert: lo más probable es que encuentren agua SEGURO!!! acá se viene una tormenta y me temo que Lanus, como siempre será noticia.

Ahora... si se le llega a cumplir a Bac, vos crees que va a aparecer por los blogs????? jijijijii

Bacterius Argentum dijo...

le pedi a los reyes el cambio pero los "trolos" esos( vio como se visten) no me lo cumplieron


y este cuarenton vale por seis de veinte de la misma especie( si no se halaga el sho, quien vio)



y por mas que me lo hubieran cumplido , los amigos valen mas que dos , tres o mas de 20 vio