
Dejá de competir o desear
por lo que otros tienen
y comenzá a valorar lo que tenés!
Esta semana comentábamos con unas amigas sobre la Feria del Libro. Cada año miles de libros son expuestos a centenares de visitantes esperando ser llevados a un nuevo destino, diferente al de los estantes. Sin dudas leer libros tiene su encanto, más allá de los autores o títulos que puedan haber pasado
por nuestras manos, el acto de leer es un acto sublime. Recuerdo cuando mi hija aún no podía leer y esa tarea nos correspondía a sus padres, en la medida que comenzó a hilvanar sus primeras letras, luego palabras, luego frases, se fue abriendo un nuevo y maravilloso mundo, el de la "LECTURA". Leer, más allá que nos ayuda a escribir mejor y a hablar mejor, nos abre las puertas de la imaginación, nos invita a navegar, volar, soñar, reír, llorar, caminar con el protagonista e intentar descubrir la intención final del autor. Leer es crecer, es desarrollarse, es tener el poder de decir sí o no, a una idea a una historia.
Los libros siempre tendrán el valor que quieras darle, pero sin duda alguna tienen valor en sí mismos. Con los adelantos que tenemos hoy día, muchos hemos dejado de comprar libros y los leemos directamente en algún sitio web, pero la verdad, no me gusta leer en la pantalla, me gusta tener un ejemplar del mismo. Si tenés la posibilidad de comprar uno será sin dudas una buena inversión.
Una vieja historia relata:
Si hay algo real y verdadero es que somos seres que se relacionan, necesitamos del otro, del par, del semejante. La soledad es buena si la elegimos pero no si nos elige, al menos eso pienso. Encontré un breve historia que me sirvió para reflexionar en esto.
Si hay cosa que disfruto, aparte del mate, es un buen café. Recuerdo que en casa cuando era chica siempre había un paquetito de café, por las dudas si se antojaba tomar uno. Pero también había uno que mi mamá solía comprar cuando cobraba su quincena, se iba a Bon...de y compraba un cuarto de Franja Blanca. Excelente, ese sí lo hacíamos en la cafetera automática con filtro y lo servíamos si alguien caía de visita! Hoy me pregunto ¿por qué guardábamos lo mejor para las visitas? ¿Queríamos ofrecerles lo mejor, para nosotros, como muestra de respeto? ¿Por qué no tomarlo siempre que se nos antojara? Hoy pienso y me río y a la vez valoro y atesoro mis recuerdos. Lo que sé es que una buena taza de café ha sido muchas veces la puerta hacia nuevas y buenas amistades.
Para entender un poco qué es un "Mal Hábito" comencemos por la palabra Hábito:
ESTAR CASADOS ES DIVERTIDO!
Esta semana comentábamos con unas amigas sobre la Feria del Libro. Cada año miles de libros son expuestos a centenares de visitantes esperando ser llevados a un nuevo destino, diferente al de los estantes. Sin dudas leer libros tiene su encanto, más allá de los autores o títulos que puedan haber pasado
por nuestras manos, el acto de leer es un acto sublime. Recuerdo cuando mi hija aún no podía leer y esa tarea nos correspondía a sus padres, en la medida que comenzó a hilvanar sus primeras letras, luego palabras, luego frases, se fue abriendo un nuevo y maravilloso mundo, el de la "LECTURA". Leer, más allá que nos ayuda a escribir mejor y a hablar mejor, nos abre las puertas de la imaginación, nos invita a navegar, volar, soñar, reír, llorar, caminar con el protagonista e intentar descubrir la intención final del autor. Leer es crecer, es desarrollarse, es tener el poder de decir sí o no, a una idea a una historia.
Los libros siempre tendrán el valor que quieras darle, pero sin duda alguna tienen valor en sí mismos. Con los adelantos que tenemos hoy día, muchos hemos dejado de comprar libros y los leemos directamente en algún sitio web, pero la verdad, no me gusta leer en la pantalla, me gusta tener un ejemplar del mismo. Si tenés la posibilidad de comprar uno será sin dudas una buena inversión.
Una vieja historia relata:
Si hay algo real y verdadero es que somos seres que se relacionan, necesitamos del otro, del par, del semejante. La soledad es buena si la elegimos pero no si nos elige, al menos eso pienso. Encontré un breve historia que me sirvió para reflexionar en esto.
Si hay cosa que disfruto, aparte del mate, es un buen café. Recuerdo que en casa cuando era chica siempre había un paquetito de café, por las dudas si se antojaba tomar uno. Pero también había uno que mi mamá solía comprar cuando cobraba su quincena, se iba a Bon...de y compraba un cuarto de Franja Blanca. Excelente, ese sí lo hacíamos en la cafetera automática con filtro y lo servíamos si alguien caía de visita! Hoy me pregunto ¿por qué guardábamos lo mejor para las visitas? ¿Queríamos ofrecerles lo mejor, para nosotros, como muestra de respeto? ¿Por qué no tomarlo siempre que se nos antojara? Hoy pienso y me río y a la vez valoro y atesoro mis recuerdos. Lo que sé es que una buena taza de café ha sido muchas veces la puerta hacia nuevas y buenas amistades.
Para entender un poco qué es un "Mal Hábito" comencemos por la palabra Hábito:
ESTAR CASADOS ES DIVERTIDO!