"No hay nada peor en la vida que perderla
por miedo a vivirla"
Piropos
Feunte de la imagen: blogsdelchiste.com
Como ocurre cuando hay buen tiempo se nos despiertan las ganas de hacer arreglos en casa. Hace unos meses arreglamos una filtración en el techo de mi dormitorio, cada vez que llovía torrecialmente dos hilos de agua caían por la pared. La pintura parecía estar bien pero el enduído se había despegado. Se me ocurrió entonces en esos momentos de ... (agregar la palabra que creas conveniente) agarrar mi espátula para sacar lo que se había despegado. Yo me pregunto... ¿ por qué carancho no me tiré a la pelopincho a refrescarme en vez de intentar llevar a cabo mis brillantes ideas? La cosa es que terminé sacando la mitad del enduído de la pared. Entonces dije: - voy a sacarlo todo, rasqueteo, aliso la pared y pinto. ¡Pero NO! el resto del enduído estaba más duro que el turrón amanecido de Navidad! Por consiguiente tendré que enduir nuevamente la mitad de la pared! En fin voy al galponcito del fondo buscar la lata de enduído y... no había! Claro cuando arreglé el cielo raso del baño lo había gastado. Hoy no es mi día pensé. Ni ahí salgo a comprar con 34 grados de calor. O sea ¡Pelopincho allá voy!
El pollito llorón.
Hoy celebramos el año nuevo en casa de mis padres, en el barrio de mi niñez y desde mi visión ya no de niña sino de adulto y adicionándole los cambios ineludibles de estos tiempos, me quedo con los año nuevos de aquel entonces. No es que quiera volver el tiempo atrás, no. Pero es que no me gusta lo que veo. Creo que hoy muchos intentan divertirse de maneras que más que alegría suenan a aturdimiento, no sé describirlo bien. Mucho ruido, mucho alcohol, más ruido, más alcohol. No critico, solo observo y elijo otra forma. Se ven pocos chicos jugando, será tal vez por seguridad, se ven muchos adolescentes, será porque a esta edad sos como Superman, nada te puede hacer daño. A lo mejor el tiempo fresquete que nos tocó acobardó a más de uno a sentarse en el patio central de los edificios y armar un bailongo. No sé. Lo que sí pude disfrutar desde el tercer piso fueron los miles de fuegos artificiales, bengalas, luces, cohetes, estrellitas. No sonaron las sirenas de los barcos que suelen estar en las dársenas a dos cuadras de la casa. No sonó la sirena de los bomberos anunciando el nuevo año, me pareció tan raro. Pero a parte de todo esto cenamos tranquilos, pollo y vacío al horno, ensaladas, postre y lo usual para el brindis. Y bueno, despacito nos fuimos volviendo a casa, sorteando por el camino botellas rotas, restos de cohetes y algún que otro muñeco de papel para ser incendiado luego. Así, pasaron otras fiestas y cada uno tendrá su historia, en unos días más desarmaremos el arbolito, a la caja otra vez. A lo mejor vacaciones, a lo mejor no. Pero un año nuevo ha comenzado, será cuestión de vivirlo lo mejor que podamos.
Esta Nota que va a continuación me pareció excelente y acertada para este fin de año. Leanla.
Me mandaron un mail con una receta para hacer en este fin de año, me pareció difícil a pesar de contar con los ingredientes. Pero lo voy a intentar.
Hoy 29 de Diciembre, último lunes del año y último 29 del 2008. Muchas personas siguen una tradición que no se sabe bien de donde viene pero la siguen. ÑOQUIS, sí comen suculentos platos de ñoquis, de papas, de ricota, con salsa roja, blanca, mixta, bolognesa, con estofado ( a esta me prendo). En lo absoluto me engancho con tradiciones extrañas, pero como me gustan los ñoquis amasados, caseros con que los haga una vez por mes suficiente, así que hoy me dispondré a hacerlos.
La más cercana a la realidad de nuestro país, posiblemente sea la que habla de los inmigrantes italianos que se reunían a celebrar el 29 de junio las fiestas del San Pedro y San Pablo comiendo ñoquis.
Piropos
Feunte de la imagen: blogsdelchiste.com
Como ocurre cuando hay buen tiempo se nos despiertan las ganas de hacer arreglos en casa. Hace unos meses arreglamos una filtración en el techo de mi dormitorio, cada vez que llovía torrecialmente dos hilos de agua caían por la pared. La pintura parecía estar bien pero el enduído se había despegado. Se me ocurrió entonces en esos momentos de ... (agregar la palabra que creas conveniente) agarrar mi espátula para sacar lo que se había despegado. Yo me pregunto... ¿ por qué carancho no me tiré a la pelopincho a refrescarme en vez de intentar llevar a cabo mis brillantes ideas? La cosa es que terminé sacando la mitad del enduído de la pared. Entonces dije: - voy a sacarlo todo, rasqueteo, aliso la pared y pinto. ¡Pero NO! el resto del enduído estaba más duro que el turrón amanecido de Navidad! Por consiguiente tendré que enduir nuevamente la mitad de la pared! En fin voy al galponcito del fondo buscar la lata de enduído y... no había! Claro cuando arreglé el cielo raso del baño lo había gastado. Hoy no es mi día pensé. Ni ahí salgo a comprar con 34 grados de calor. O sea ¡Pelopincho allá voy!
El pollito llorón.
Hoy celebramos el año nuevo en casa de mis padres, en el barrio de mi niñez y desde mi visión ya no de niña sino de adulto y adicionándole los cambios ineludibles de estos tiempos, me quedo con los año nuevos de aquel entonces. No es que quiera volver el tiempo atrás, no. Pero es que no me gusta lo que veo. Creo que hoy muchos intentan divertirse de maneras que más que alegría suenan a aturdimiento, no sé describirlo bien. Mucho ruido, mucho alcohol, más ruido, más alcohol. No critico, solo observo y elijo otra forma. Se ven pocos chicos jugando, será tal vez por seguridad, se ven muchos adolescentes, será porque a esta edad sos como Superman, nada te puede hacer daño. A lo mejor el tiempo fresquete que nos tocó acobardó a más de uno a sentarse en el patio central de los edificios y armar un bailongo. No sé. Lo que sí pude disfrutar desde el tercer piso fueron los miles de fuegos artificiales, bengalas, luces, cohetes, estrellitas. No sonaron las sirenas de los barcos que suelen estar en las dársenas a dos cuadras de la casa. No sonó la sirena de los bomberos anunciando el nuevo año, me pareció tan raro. Pero a parte de todo esto cenamos tranquilos, pollo y vacío al horno, ensaladas, postre y lo usual para el brindis. Y bueno, despacito nos fuimos volviendo a casa, sorteando por el camino botellas rotas, restos de cohetes y algún que otro muñeco de papel para ser incendiado luego. Así, pasaron otras fiestas y cada uno tendrá su historia, en unos días más desarmaremos el arbolito, a la caja otra vez. A lo mejor vacaciones, a lo mejor no. Pero un año nuevo ha comenzado, será cuestión de vivirlo lo mejor que podamos.
Esta Nota que va a continuación me pareció excelente y acertada para este fin de año. Leanla.
Me mandaron un mail con una receta para hacer en este fin de año, me pareció difícil a pesar de contar con los ingredientes. Pero lo voy a intentar.
Hoy 29 de Diciembre, último lunes del año y último 29 del 2008. Muchas personas siguen una tradición que no se sabe bien de donde viene pero la siguen. ÑOQUIS, sí comen suculentos platos de ñoquis, de papas, de ricota, con salsa roja, blanca, mixta, bolognesa, con estofado ( a esta me prendo). En lo absoluto me engancho con tradiciones extrañas, pero como me gustan los ñoquis amasados, caseros con que los haga una vez por mes suficiente, así que hoy me dispondré a hacerlos.
La más cercana a la realidad de nuestro país, posiblemente sea la que habla de los inmigrantes italianos que se reunían a celebrar el 29 de junio las fiestas del San Pedro y San Pablo comiendo ñoquis.