
Mejor es un bocado seco,
y en paz,
Que casa con contiendas
llena de provisiones.
Proverbios 17:1




En el transcurso de mi vida muchas personas ayudaron a mi formación, cuando hablo de formación lo digo en forma general, al aporte voluntario o no, de situaciones, actitudes, experiencias. Tuve la suerte de encontrar hace pocos días un amigo de la secundaria que por esas cosas de la vida le perdí el rastro. Puede encontrarlo a través de internet con la suerte de saber que está bien, que trabaja y hace lo que le gusta. Así, otras personas ocuparon un tiempo y un espacio momentáneo o por años en mi vida, algunos dejando lugares difíciles de llenar. "Amistad" es un palabra hermosa, profunda, simple y complicada a la vez, pero es una palabra que encierra una de las bendiciones más grandes que una persona pueda dar o tener "AMIGOS". Hoy desde aquí quiero honrarlos, agradeciendoles la paciencia que tuvieron y tienen hoy día conmigo, por las agarradas y las discusiones; por las horas de charlas telefónicas cuando la distancia no ayudaba; por las pavas de mate que nos bajamos hablando de ... de...de todo!! Si, de todo lo que se nos ocurriera; por respetar los tiempos de silencio; por llorar y reir juntos; por estar en nacimientos, cumpleaños, casamientos, mateadas, asadeadas, hospitales y hasta en entierros. A todos ellos, desde mi esposo que fue siempre un gran amigo, hasta el último en aparición, a todos ellos "Muchas Gracias". Hoy por hoy hago extensivo este agradecimiento a los amigos anónimos, a esos que se van colacionando con uno a través de esta red, de los blogs, a ellos también, Gracias, siempre hay alguien conectado que te hace sentir que estas acompañado.

Continuando con mis recuerdos. La cena de Noche Buena era la mejor del año! Casi siempre mi mamá preparaba salpicón de ave o un pollo al horno o asado. Pensándolo bien, no eran extraordinarias las recetas, pero para nosotros eran especiales. No teníamos arbolito de Navidad, creo que hasta los ocho o nueve años no lo podíamos comprar, una tarde juagando con mis amigas habían tirado al los contenedores de basura un arbolito, se imaginarán a donde fue a parar... ¡Sí me lo llevé a mi casa! Era de esos duros, con base cuadrada y el tronco encastrado en una especie de barro o cemento, ahora que lo pienso bien, era un asco!! Ja , mi mamá me sacó corriendo y yo intentando salvarlo del tacho, no tuve suerte y termino en el contenedor de nuevo, ¿por qué habrá sido ninguna mamá quiso quedárselo en su casa? Ja. Claro nosotros crecíamos y queríamos ese árbol que casi todos tenían. Mi vecino, de la puerta de enfrente tenía uno enorme que llegaba hasta el techo, ocupaba gran parte del comedor, estaba lleno de luces con forma de velitas y cantidad de adornitos, era la visita obligada de los chicos del edificio. Hasta que un año , mi tío, que parecía nuestro hermano mayor, se trajo un arbolito blanco y algunos adornos. ¡Qué felicidad! era toda un experiencia religiosa jajaj. Lo adornamos rapidamente y por supuesto se corrió la bolilla entre mis amiguitas que venían corriendo a ver la novedad en mi casa. Creo que todos podemos escribir libros enteros contando parte de nuestras historias. La cosa es que terminaa la cena y todos los chicos nos encontrábamos "abajo" en una gran patio, donde se formaría el bailongo. Allí esperábamos jugando y bailando que se hicieran las doce menos tres minutos para ir de nuevo a casa y brindar con la mejor sidra que pudiéramos comprar. Y así ocurría, corríamos, subíamos las escaleras y estábamos listos para la sidra, el pan dulce, las nueces, los turrones reduros que te partían los dientes! Y... si se podía algún regalito aparecía debajo del arbolito. Hoy a la distancia y desde la óptica de mis viejos, pienso, cada vez que miraba a mi hija ver el reloj para que sean las doce y abrir su regalo, ellos me mirarían a mí, la cara de felicidad por un simple arbolito y un humilde regalito.
***Cuando eramos chicos vivíamos en un departamento en un tercer piso, mis papás mi hermano mayor y un tío joven. Al llegar las fiestas mi tío junto con vecinos de su misma edad preparaban el barrio, que era de seis edificios, adornándolo con guirnaldas que los unían a todos, buscaban los "parlantes" del consorcio, el "toca discos" y todos los hits del momento!!! Jaja, los que más recuerdo eran los de los Bee Gees y alguno de Creedence para bailar rock. Eramos chicos y todo era color y alegría, se me mezclan los recuerdos de luces de colores y jazmines en flor. Era una noche especial, podíamos quedarnos hasta tarde sin ir a la cama, con suerte si no nos dormíamos, veíamos el amanecer ya que al este estaba el Rio de la Plata y veíamos el sol salir. Nos daban algunos pesos para comprar cohetes, fosforitos, triangulitos y con unos centavos más los rompe portones. Mi tío los encendía y nosotros mirábamos expectantes la explosión. Hoy los fosforitos suenan tan fuerte como los más poderosos de aquel tiempo. El peligro era el mismo. Las "estrellitas" de colores iluminaban el balcón de mi casa, pero se apagaban enseguida. Todo era alegría, no sabíamos de tristezas, ni de militares, ni de nada de eso. No sabíamos. La cena de noche buena, que casi siempre la compartíamos en familia y con algún invitado, solía ser muy especial, pero después la seguimos para que no se nos haga pesado no?
Hace cinco meses me suena el teléfono a las once de la noche, cuando suena tarde siempre pensamos en malas noticias. No era así, una amiga interprete de sordos como yo, me llamaba para coordinar movimientos en lo que sería la atención de urgencia de un parto de una conocida mutua sorda. Convenimos en que yo la cuidaría de ocho de la mañana a dos de la tarde de los siguientes tres días. Al otro día el nacimiento había sido exitoso gracias a las buenas decisiones que mi amiga con su esposo, ayudaron a tomar en la vida de esta joven. A ser ella sorda, en el hospital de su zona, Adrogué, no tenía manera de darse a entender, ya que no habla bien, hasta que logran concectarse vía mensaje de texto con mi amiga. El hospital se había encaprichado que esta paciente sorda no llevara consigo a su intérprete y la dejaron sola por horas en la sala preparto. El bebé estaba viniendo... queja va, queja viene, logran sacarla de allí. Mi amiga se comunica con otra amiga que es asistente social y logran ubicarla en Avellaneda (Fiorito) donde es recibida por un grupo de doctores que la estaba esperando con la sala lista para recibir al bebe de urgencia, pues hubo que hacer una cesárea a las once de la noche. Los doctores le permitieron a la Intérprete acompañar e interpretar todo lo que ellos le decían a la joven sorda y luego mi amiga me contaba emocionada la calidez y el respeto con el que fue tratada como profesional de la lengua y como persona. Y vino el bebé nomás. Es oyente. Al otro día nos charlamos todo y nos pasamos la posta de cuidados y de interpretación. Los médicos, neonatólogos, cirujanos, enfermeros, mucamas, todos entraban y saludaban a la Joven , la cuál me miraba esperando que le interpretara todo, los informes, las revisaciones. Tuve que cambiarle el pañalito a Jonathan!!! sí ese es el nombre del bebé, ayudar a la mamá a bajarse y subir de la cama, interpretarle sus preguntas y dudas con los profesionales. Hoy domingo 14 de Diciembre tuve un almuerzo con el grupo de Interpretes, somos cinco y con los amigos sordos y estaba también Jonathan!! ya tiene cinco meses está hermoso el nene, se llevó todos los mimos y besos.
Siempre me gustaron las fiestas de Navidad y Año nuevo, será porque tengo muy buenos recuerdos de cuando era chica. Me gustan las luces de colores, los arbolitos, los pesebres, las estrellas fugaces,
envolver regalitos grandes y chiquitos. Me gustan las canciones de Navidad, me gusta cantar Noche de Paz y no me da vergüenza. Me gusta ver los pesebres vivientes, me gusta ver a las familias reunirse alrededor de una mesa. Me gusta y disfruto al ver las caras de los más chiquitos al abrir sus paquetitos sorpresa. El tiempo ha pasado y muchas costumbres han ido modificándose. Cada familia le ha dado el sentido que pudo a la Navidad. Algunos se entristecen por alguna pérdida, otros se alegran porque ha nacido un nuevo integrante en la familia. Y así cada casa este año celebrará las fiestas lo mejor que pueda. Algunos con abundancia, otros a lo mejor con escaséz, algunos tirarán cohetes, otros miraremos como otros tiran cohetes y
pensaremos ¡cuánta plata están quemando! Pero me gusta mirar las bengalas flotando en el cielo, los globitos que se los lleva el viento. Me gusta rodearme de la familia y de los amigos que por algún motivo están solos. Me gusta preparar mi mesa y servirles lo preparado, también me gusta abrir el regalo que me hayan preparado. Ya sé todo no es de color de rosa, hubieron momentos más difíciles que otros, pero hoy traigo a memoria los felices, los que me hacen bien. Los tristes...bueno los tristes los dejaremos en las manos de Dios.





En el transcurso de mi vida muchas personas ayudaron a mi formación, cuando hablo de formación lo digo en forma general, al aporte voluntario o no, de situaciones, actitudes, experiencias. Tuve la suerte de encontrar hace pocos días un amigo de la secundaria que por esas cosas de la vida le perdí el rastro. Puede encontrarlo a través de internet con la suerte de saber que está bien, que trabaja y hace lo que le gusta. Así, otras personas ocuparon un tiempo y un espacio momentáneo o por años en mi vida, algunos dejando lugares difíciles de llenar. "Amistad" es un palabra hermosa, profunda, simple y complicada a la vez, pero es una palabra que encierra una de las bendiciones más grandes que una persona pueda dar o tener "AMIGOS". Hoy desde aquí quiero honrarlos, agradeciendoles la paciencia que tuvieron y tienen hoy día conmigo, por las agarradas y las discusiones; por las horas de charlas telefónicas cuando la distancia no ayudaba; por las pavas de mate que nos bajamos hablando de ... de...de todo!! Si, de todo lo que se nos ocurriera; por respetar los tiempos de silencio; por llorar y reir juntos; por estar en nacimientos, cumpleaños, casamientos, mateadas, asadeadas, hospitales y hasta en entierros. A todos ellos, desde mi esposo que fue siempre un gran amigo, hasta el último en aparición, a todos ellos "Muchas Gracias". Hoy por hoy hago extensivo este agradecimiento a los amigos anónimos, a esos que se van colacionando con uno a través de esta red, de los blogs, a ellos también, Gracias, siempre hay alguien conectado que te hace sentir que estas acompañado.

Continuando con mis recuerdos. La cena de Noche Buena era la mejor del año! Casi siempre mi mamá preparaba salpicón de ave o un pollo al horno o asado. Pensándolo bien, no eran extraordinarias las recetas, pero para nosotros eran especiales. No teníamos arbolito de Navidad, creo que hasta los ocho o nueve años no lo podíamos comprar, una tarde juagando con mis amigas habían tirado al los contenedores de basura un arbolito, se imaginarán a donde fue a parar... ¡Sí me lo llevé a mi casa! Era de esos duros, con base cuadrada y el tronco encastrado en una especie de barro o cemento, ahora que lo pienso bien, era un asco!! Ja , mi mamá me sacó corriendo y yo intentando salvarlo del tacho, no tuve suerte y termino en el contenedor de nuevo, ¿por qué habrá sido ninguna mamá quiso quedárselo en su casa? Ja. Claro nosotros crecíamos y queríamos ese árbol que casi todos tenían. Mi vecino, de la puerta de enfrente tenía uno enorme que llegaba hasta el techo, ocupaba gran parte del comedor, estaba lleno de luces con forma de velitas y cantidad de adornitos, era la visita obligada de los chicos del edificio. Hasta que un año , mi tío, que parecía nuestro hermano mayor, se trajo un arbolito blanco y algunos adornos. ¡Qué felicidad! era toda un experiencia religiosa jajaj. Lo adornamos rapidamente y por supuesto se corrió la bolilla entre mis amiguitas que venían corriendo a ver la novedad en mi casa. Creo que todos podemos escribir libros enteros contando parte de nuestras historias. La cosa es que terminaa la cena y todos los chicos nos encontrábamos "abajo" en una gran patio, donde se formaría el bailongo. Allí esperábamos jugando y bailando que se hicieran las doce menos tres minutos para ir de nuevo a casa y brindar con la mejor sidra que pudiéramos comprar. Y así ocurría, corríamos, subíamos las escaleras y estábamos listos para la sidra, el pan dulce, las nueces, los turrones reduros que te partían los dientes! Y... si se podía algún regalito aparecía debajo del arbolito. Hoy a la distancia y desde la óptica de mis viejos, pienso, cada vez que miraba a mi hija ver el reloj para que sean las doce y abrir su regalo, ellos me mirarían a mí, la cara de felicidad por un simple arbolito y un humilde regalito.
***Cuando eramos chicos vivíamos en un departamento en un tercer piso, mis papás mi hermano mayor y un tío joven. Al llegar las fiestas mi tío junto con vecinos de su misma edad preparaban el barrio, que era de seis edificios, adornándolo con guirnaldas que los unían a todos, buscaban los "parlantes" del consorcio, el "toca discos" y todos los hits del momento!!! Jaja, los que más recuerdo eran los de los Bee Gees y alguno de Creedence para bailar rock. Eramos chicos y todo era color y alegría, se me mezclan los recuerdos de luces de colores y jazmines en flor. Era una noche especial, podíamos quedarnos hasta tarde sin ir a la cama, con suerte si no nos dormíamos, veíamos el amanecer ya que al este estaba el Rio de la Plata y veíamos el sol salir. Nos daban algunos pesos para comprar cohetes, fosforitos, triangulitos y con unos centavos más los rompe portones. Mi tío los encendía y nosotros mirábamos expectantes la explosión. Hoy los fosforitos suenan tan fuerte como los más poderosos de aquel tiempo. El peligro era el mismo. Las "estrellitas" de colores iluminaban el balcón de mi casa, pero se apagaban enseguida. Todo era alegría, no sabíamos de tristezas, ni de militares, ni de nada de eso. No sabíamos. La cena de noche buena, que casi siempre la compartíamos en familia y con algún invitado, solía ser muy especial, pero después la seguimos para que no se nos haga pesado no?
Hace cinco meses me suena el teléfono a las once de la noche, cuando suena tarde siempre pensamos en malas noticias. No era así, una amiga interprete de sordos como yo, me llamaba para coordinar movimientos en lo que sería la atención de urgencia de un parto de una conocida mutua sorda. Convenimos en que yo la cuidaría de ocho de la mañana a dos de la tarde de los siguientes tres días. Al otro día el nacimiento había sido exitoso gracias a las buenas decisiones que mi amiga con su esposo, ayudaron a tomar en la vida de esta joven. A ser ella sorda, en el hospital de su zona, Adrogué, no tenía manera de darse a entender, ya que no habla bien, hasta que logran concectarse vía mensaje de texto con mi amiga. El hospital se había encaprichado que esta paciente sorda no llevara consigo a su intérprete y la dejaron sola por horas en la sala preparto. El bebé estaba viniendo... queja va, queja viene, logran sacarla de allí. Mi amiga se comunica con otra amiga que es asistente social y logran ubicarla en Avellaneda (Fiorito) donde es recibida por un grupo de doctores que la estaba esperando con la sala lista para recibir al bebe de urgencia, pues hubo que hacer una cesárea a las once de la noche. Los doctores le permitieron a la Intérprete acompañar e interpretar todo lo que ellos le decían a la joven sorda y luego mi amiga me contaba emocionada la calidez y el respeto con el que fue tratada como profesional de la lengua y como persona. Y vino el bebé nomás. Es oyente. Al otro día nos charlamos todo y nos pasamos la posta de cuidados y de interpretación. Los médicos, neonatólogos, cirujanos, enfermeros, mucamas, todos entraban y saludaban a la Joven , la cuál me miraba esperando que le interpretara todo, los informes, las revisaciones. Tuve que cambiarle el pañalito a Jonathan!!! sí ese es el nombre del bebé, ayudar a la mamá a bajarse y subir de la cama, interpretarle sus preguntas y dudas con los profesionales. Hoy domingo 14 de Diciembre tuve un almuerzo con el grupo de Interpretes, somos cinco y con los amigos sordos y estaba también Jonathan!! ya tiene cinco meses está hermoso el nene, se llevó todos los mimos y besos.
Siempre me gustaron las fiestas de Navidad y Año nuevo, será porque tengo muy buenos recuerdos de cuando era chica. Me gustan las luces de colores, los arbolitos, los pesebres, las estrellas fugaces,
envolver regalitos grandes y chiquitos. Me gustan las canciones de Navidad, me gusta cantar Noche de Paz y no me da vergüenza. Me gusta ver los pesebres vivientes, me gusta ver a las familias reunirse alrededor de una mesa. Me gusta y disfruto al ver las caras de los más chiquitos al abrir sus paquetitos sorpresa. El tiempo ha pasado y muchas costumbres han ido modificándose. Cada familia le ha dado el sentido que pudo a la Navidad. Algunos se entristecen por alguna pérdida, otros se alegran porque ha nacido un nuevo integrante en la familia. Y así cada casa este año celebrará las fiestas lo mejor que pueda. Algunos con abundancia, otros a lo mejor con escaséz, algunos tirarán cohetes, otros miraremos como otros tiran cohetes y
pensaremos ¡cuánta plata están quemando! Pero me gusta mirar las bengalas flotando en el cielo, los globitos que se los lleva el viento. Me gusta rodearme de la familia y de los amigos que por algún motivo están solos. Me gusta preparar mi mesa y servirles lo preparado, también me gusta abrir el regalo que me hayan preparado. Ya sé todo no es de color de rosa, hubieron momentos más difíciles que otros, pero hoy traigo a memoria los felices, los que me hacen bien. Los tristes...bueno los tristes los dejaremos en las manos de Dios.
