Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora helada de frío. Apiadado de ella, la recogió y la guardó en su pecho. Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sintiéndose morir, exclamó:
-¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!



no era malvada solo era su naturaleza vio
ResponderEliminarSi, yo pensaba lo mimos al postearlo anoche, pero se entiende que no está dirigido al animal, sino a los humanos traicioneros...
ResponderEliminarcaramba nunca supe leer segundas lecturas vio, ahora que lo dice tiene ud razon
ResponderEliminarjajaj si, claro, justo vos... daaaaaaaale!!!
ResponderEliminar