La langosta, cuando se deja en lo alto y se seca en las rocas, no tiene la percepción y energía suficiente para buscar su camino de regreso al mar, sino que espera a que el mar venga a ella.
Si no viene, ella se queda donde está y muere, aunque el más mínimo esfuerzo le haría posible alcanzar las olas, que quizá están ondeando a menos de un metro.
Hay una ola en los asuntos humanos que lanza a los hombres a lugares difíciles y los deja allí, como una langosta tirada, Si deciden quedarse donde las grandes olas los han dejado, esperando que una gran cresta los lleve en sus hombros y los transporte a suaves aguas, es muy probable que sus esperanzas nunca se conviertan en realidad.
Henry Ward Beecher
Después de dedicar un buen rato a un comentario largo, resulta que no se ha podido realizar. Vuelvo aunque ya no estoy dispuesta temiendo que vuelva a suceder lo mismo.
ResponderEliminarPrimero quiero decirte que me alegró que fuera la tuya la primera visita.
Después que, efectivamente, estoy de acuerdo no podemos o no debemos quedarnos paralizado ante una circunstancia adversa porque, a veces, no es tan complicado dar con la solución. Sí, como siempre, son interesantes tus aportaciones. Gracias.
Y al final resulta que mi entrada está duplicada y eso a pesar de las advertencias de Bloger de que no habían podido ejecutar mi comentario. !Saanto Dios! ¡Qué lío!
ResponderEliminarBueno, no tiene importancia.
FranzisKa: Todo se publicó al final!! Muchas gracias por la molestia y por cada una de tus parabras!!! Un abrazo.
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