Cuando una persona abre su corazón delante tuyo y te cuenta sus temores, no te pide que los soluciones, solo te pide que lo escuhes, sin juzgarlo, sin señalarlo, sin criticarlo. Y si en tu persona está la virtud de "entender" te darás cuenta que us temores son muy similares a los tuyos.
Es allí donde comienza a espantarlos.
Mabel
Belleza de post. Un abrazo
ResponderEliminarEL Drac: muchas gracias. Otro abrazo.
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