sábado, 28 de mayo de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
4 estrategias para tener en cuenta con los niños
La mayoría de los padres debe afrontar en algún momento el mal comportamiento o hábitos inadecuados de uno o más de sus hijos.
Ya se trate de un niño que se queja continuamente poniendo voz de bebé, un niño en edad escolar que deja la ropa tirada en cualquier parte o un adolescente que utiliza un lenguaje excesivamente soez.
Abordar este tipo de dificultades supone un reto para muchos padres, que se preguntan si deben ignorar el comportamiento molesto de su hijo o tratar de reconducirlo de alguna forma. Una regla útil para decidirse es hacer una diferenciación entre los comportamientos que son peligrosos para el propio niño o suponen una amenaza para los derechos y la comodidad de los demás; y aquellos que no lo son.
Algo que también te puedes preguntar es si se trata de un comportamiento razonable para la edad del niño. Por ejemplo, es perfectamente razonable esperar que un niño de ocho años no te moleste mientras estás en el teléfono durante veinte minutos, pero no es razonable esperar lo mismo de un niño de sólo dos años.
También es útil tener en cuenta las características socioemocionales y personales de cada niño, así como la estabilidad del entorno familiar, ya que puede ser responsable o al menos condicionar que se desencadene un comportamiento inusual en éste, tanto en casa como en el cole.
Sea cual sea el motivo por el que el niño ha alterado su comportamiento de forma negativa, a continuación se presentan cuatro principios que serán de mucha utilidad para aquellos padres que deseen modificar el comportamiento disruptivo de su hijo o hija. Eso sí, es imprescindible que los apliques con paciencia y persistencia.
Principio uno: Cambia la respuesta automática que das. Esto es muy importante, porque el comportamiento infantil generalmente busca que le prestes más atención o que respondas a su provocación. Así que simplemente reflexiona sobre la forma en la que sueles responder ante estas situaciones y varía tu forma de actuación.
Principio dos: Practica con tu hijo el comportamiento deseable. Ensayar la conducta deseada es fundamental para el aprendizaje de un nuevo comportamiento. Recuerda, no es suficiente con decirle al niño o la niña lo que esperas que haga, enséñale a hacerlo. Por ejemplo, si tienes un niño de 6 años que no para de hablar como un bebé cuando quiere algo, practica con él el hecho de pedir ayuda utilizando un tono normal.
Principio tres: Minimiza el comportamiento que no te gusta. Esto significa que cuando los niños continúen con su comportamiento indeseado a pesar de tus brillantes sugerencias, ignóralo, y no insistas tratando de modificarlo. Recuerda que cambiar un comportamiento es algo que necesita tiempo, sobre todo si se ha producido durante mucho tiempo.
Principio cuatro: alaba la conducta apropiada. Cuando tus hijos se comporten de la manera deseada muestra tu más sincero agradecimiento. Normalmente damos por sentado el buen comportamiento y no le prestamos atención, sin embargo, esa es la conducta a la que más debemos atender. Por ejemplo, haremos toda una fiesta si nuestro niño quejica y con voz de bebé, utiliza un tono de voz normal para pedir algo.
Al igual que cualquier proceso, estos principios sólo funcionarán si te comprometes y los pones en práctica de forma consistente. No tengas miedo de adaptarlo a tus circunstancias personales. Recuerda, que lo importante es que actúes de forma estratégica y metódica.
www.psicopedagogiaencasa.com
Ya se trate de un niño que se queja continuamente poniendo voz de bebé, un niño en edad escolar que deja la ropa tirada en cualquier parte o un adolescente que utiliza un lenguaje excesivamente soez.
Abordar este tipo de dificultades supone un reto para muchos padres, que se preguntan si deben ignorar el comportamiento molesto de su hijo o tratar de reconducirlo de alguna forma. Una regla útil para decidirse es hacer una diferenciación entre los comportamientos que son peligrosos para el propio niño o suponen una amenaza para los derechos y la comodidad de los demás; y aquellos que no lo son.Algo que también te puedes preguntar es si se trata de un comportamiento razonable para la edad del niño. Por ejemplo, es perfectamente razonable esperar que un niño de ocho años no te moleste mientras estás en el teléfono durante veinte minutos, pero no es razonable esperar lo mismo de un niño de sólo dos años.
Sea cual sea el motivo por el que el niño ha alterado su comportamiento de forma negativa, a continuación se presentan cuatro principios que serán de mucha utilidad para aquellos padres que deseen modificar el comportamiento disruptivo de su hijo o hija. Eso sí, es imprescindible que los apliques con paciencia y persistencia.
Principio uno: Cambia la respuesta automática que das. Esto es muy importante, porque el comportamiento infantil generalmente busca que le prestes más atención o que respondas a su provocación. Así que simplemente reflexiona sobre la forma en la que sueles responder ante estas situaciones y varía tu forma de actuación.
Principio dos: Practica con tu hijo el comportamiento deseable. Ensayar la conducta deseada es fundamental para el aprendizaje de un nuevo comportamiento. Recuerda, no es suficiente con decirle al niño o la niña lo que esperas que haga, enséñale a hacerlo. Por ejemplo, si tienes un niño de 6 años que no para de hablar como un bebé cuando quiere algo, practica con él el hecho de pedir ayuda utilizando un tono normal.
Principio tres: Minimiza el comportamiento que no te gusta. Esto significa que cuando los niños continúen con su comportamiento indeseado a pesar de tus brillantes sugerencias, ignóralo, y no insistas tratando de modificarlo. Recuerda que cambiar un comportamiento es algo que necesita tiempo, sobre todo si se ha producido durante mucho tiempo.
Principio cuatro: alaba la conducta apropiada. Cuando tus hijos se comporten de la manera deseada muestra tu más sincero agradecimiento. Normalmente damos por sentado el buen comportamiento y no le prestamos atención, sin embargo, esa es la conducta a la que más debemos atender. Por ejemplo, haremos toda una fiesta si nuestro niño quejica y con voz de bebé, utiliza un tono de voz normal para pedir algo.
Después de ayudar a cientos de padres a afrontar el comportamiento disruptivo, puedo afirmar que el padre y la madre que se compromete a cambiar la conducta de su hijo y aplica las estrategias de forma consistente consigue un resultado 100% satisfactorio.
Por Jenny Guerra Hernández
www.psicopedagogiaencasa.com
lunes, 23 de mayo de 2011
MARTIN FIERRO A UN GRANDE!!!
Quien no lo vio? ¿quién no cantó con él?
¿quién no dejo el chupete en el chupetometro???
¿quién no dejo el chupete en el chupetometro???
Para un verdadero ídolo, felicitaciones!!!!
domingo, 22 de mayo de 2011
Domingo Dia de reflexion
Una vez cuatro hombres jóvenes compitieron esforzadamente para conseguir el puesto de encargado del departamento de créditos de su banco.
La mentira no se mide en grados. Una mentira es una mentira. Una verdad es una verdad. ¡Y usted puede confiar en esa realidad!
Luego de considerar los méritos de cada aspirante, la junta directiva tomó una decisión. Decidieron notificar a uno de los jóvenes de su promoción, que incluía un importante aumento salarial, durante una reunión programada después del almuerzo.
Al mediodía, el joven que había elegido se dirigió a la cafetería para almorzar. Uno de los directores se encontraba detrás de él, separado por varios clientes. El director lo vio elegir su comida, incluyendo una pequeña porción de mantequilla.
Tan pronto como la puso sobre su plato, la cubrió con un poco de comida para ocultarla al cajero. Así evitó pagar por la misma.
Esa tarde se reunieron los directores para notificar al joven elegido, pero antes de hacerlo entrar al salón, se informó de lo ocurrido a todo el directorio.
Llegaron a la conclusión que si estaba dispuesto a mentirle a un cajero respecto a lo que había en su plato, también lo haría respecto a lo que había en las cuentas del banco. Por lo tanto no le dieron en puesto.La mentira no se mide en grados. Una mentira es una mentira. Una verdad es una verdad. ¡Y usted puede confiar en esa realidad!
La frase para meditar del día
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
sábado, 21 de mayo de 2011
Me mandaron un correo que dice...
Para ser feliz, solo se necesita decisión...
¿Quieres ser feliz, Mabel?
Muéstrate.
Sigue tu instinto.
Inspirate.
Deja de ser víctima.
Haz todo aquello que sabes hacer bien.
Ama tu trabajo.
Míralo todo desde una nueva perspectiva.
Ten curiosidad por todo lo que te rodea.
No te aísles.
Júntate con los que quieres.
Márcate objetivos.
Acaba lo que empezaste.
Ayuda a los demás.
Sigue tu instinto.
Inspirate.
Deja de ser víctima.
Haz todo aquello que sabes hacer bien.
Ama tu trabajo.
Míralo todo desde una nueva perspectiva.
Ten curiosidad por todo lo que te rodea.
No te aísles.
Júntate con los que quieres.
Márcate objetivos.
Acaba lo que empezaste.
Ayuda a los demás.
La frase para meditar del día
Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día. La paz sin la cual el pan es amargo.
Amado Nervo
Amado Nervo
viernes, 20 de mayo de 2011
Observación...
Muchas veces nos sorprendemos ante la cantidad de personas con tan poca capacidad de escucha.
¿Te pasó alguna vez intentar comunicar tu propia vivencia, necesidad o sentimientos y encontrarte frente a una muralla de otros relatos?
Relatos que se sobreponen, que tapan, que anulan lo que uno quiere decir muchas veces.
Lo repetitivo y común de estos hechos, muchas veces lo dan por normal.
Pero..¿es normal no aprender a escuchar a los demás?
¿Es mi discurso más importante que el del otro que me escucha?
¿Por qué algunos tienen cerrada, aparentemente, la capacidad de escuchar a otros?
Pienso básicamente, que nunca le prestan atención a sus propios dichos o no reflexionan ante de emitirlos, y así, como una bola de nieve, se van enrollando en ellos hasta sentirse superados por sus propias historias sin significar los detalles de las mismas.
El que escucha por otro lado puede también caer en este discurso y "embolarse" juntamente con el hablante en la misma bola de nieve.
Aprender a escuchar.
Esa es la clave. No solo el discurso del otro, sino el propio.
No es fácil, pero es lo que más sana el alma.
¿Te pasó alguna vez intentar comunicar tu propia vivencia, necesidad o sentimientos y encontrarte frente a una muralla de otros relatos?
Relatos que se sobreponen, que tapan, que anulan lo que uno quiere decir muchas veces.
Lo repetitivo y común de estos hechos, muchas veces lo dan por normal.
Pero..¿es normal no aprender a escuchar a los demás?
¿Es mi discurso más importante que el del otro que me escucha?
¿Por qué algunos tienen cerrada, aparentemente, la capacidad de escuchar a otros?
Pienso básicamente, que nunca le prestan atención a sus propios dichos o no reflexionan ante de emitirlos, y así, como una bola de nieve, se van enrollando en ellos hasta sentirse superados por sus propias historias sin significar los detalles de las mismas.
El que escucha por otro lado puede también caer en este discurso y "embolarse" juntamente con el hablante en la misma bola de nieve.
Aprender a escuchar.
Esa es la clave. No solo el discurso del otro, sino el propio.
No es fácil, pero es lo que más sana el alma.
jueves, 19 de mayo de 2011
...
A veces simplemente necesitamos
un hombro para recostarnos sobre él.
Lo triste es que muchos quieren que sonrías,
intentan hacerte reir,
cuando tu única necesidad es poder llorar sin más.
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martes, 24 de mayo de 2011
4 estrategias para tener en cuenta con los niños
La mayoría de los padres debe afrontar en algún momento el mal comportamiento o hábitos inadecuados de uno o más de sus hijos.
Ya se trate de un niño que se queja continuamente poniendo voz de bebé, un niño en edad escolar que deja la ropa tirada en cualquier parte o un adolescente que utiliza un lenguaje excesivamente soez.
Abordar este tipo de dificultades supone un reto para muchos padres, que se preguntan si deben ignorar el comportamiento molesto de su hijo o tratar de reconducirlo de alguna forma. Una regla útil para decidirse es hacer una diferenciación entre los comportamientos que son peligrosos para el propio niño o suponen una amenaza para los derechos y la comodidad de los demás; y aquellos que no lo son.
Algo que también te puedes preguntar es si se trata de un comportamiento razonable para la edad del niño. Por ejemplo, es perfectamente razonable esperar que un niño de ocho años no te moleste mientras estás en el teléfono durante veinte minutos, pero no es razonable esperar lo mismo de un niño de sólo dos años.
También es útil tener en cuenta las características socioemocionales y personales de cada niño, así como la estabilidad del entorno familiar, ya que puede ser responsable o al menos condicionar que se desencadene un comportamiento inusual en éste, tanto en casa como en el cole.
Sea cual sea el motivo por el que el niño ha alterado su comportamiento de forma negativa, a continuación se presentan cuatro principios que serán de mucha utilidad para aquellos padres que deseen modificar el comportamiento disruptivo de su hijo o hija. Eso sí, es imprescindible que los apliques con paciencia y persistencia.
Principio uno: Cambia la respuesta automática que das. Esto es muy importante, porque el comportamiento infantil generalmente busca que le prestes más atención o que respondas a su provocación. Así que simplemente reflexiona sobre la forma en la que sueles responder ante estas situaciones y varía tu forma de actuación.
Principio dos: Practica con tu hijo el comportamiento deseable. Ensayar la conducta deseada es fundamental para el aprendizaje de un nuevo comportamiento. Recuerda, no es suficiente con decirle al niño o la niña lo que esperas que haga, enséñale a hacerlo. Por ejemplo, si tienes un niño de 6 años que no para de hablar como un bebé cuando quiere algo, practica con él el hecho de pedir ayuda utilizando un tono normal.
Principio tres: Minimiza el comportamiento que no te gusta. Esto significa que cuando los niños continúen con su comportamiento indeseado a pesar de tus brillantes sugerencias, ignóralo, y no insistas tratando de modificarlo. Recuerda que cambiar un comportamiento es algo que necesita tiempo, sobre todo si se ha producido durante mucho tiempo.
Principio cuatro: alaba la conducta apropiada. Cuando tus hijos se comporten de la manera deseada muestra tu más sincero agradecimiento. Normalmente damos por sentado el buen comportamiento y no le prestamos atención, sin embargo, esa es la conducta a la que más debemos atender. Por ejemplo, haremos toda una fiesta si nuestro niño quejica y con voz de bebé, utiliza un tono de voz normal para pedir algo.
Al igual que cualquier proceso, estos principios sólo funcionarán si te comprometes y los pones en práctica de forma consistente. No tengas miedo de adaptarlo a tus circunstancias personales. Recuerda, que lo importante es que actúes de forma estratégica y metódica.
www.psicopedagogiaencasa.com
Ya se trate de un niño que se queja continuamente poniendo voz de bebé, un niño en edad escolar que deja la ropa tirada en cualquier parte o un adolescente que utiliza un lenguaje excesivamente soez.
Abordar este tipo de dificultades supone un reto para muchos padres, que se preguntan si deben ignorar el comportamiento molesto de su hijo o tratar de reconducirlo de alguna forma. Una regla útil para decidirse es hacer una diferenciación entre los comportamientos que son peligrosos para el propio niño o suponen una amenaza para los derechos y la comodidad de los demás; y aquellos que no lo son.Algo que también te puedes preguntar es si se trata de un comportamiento razonable para la edad del niño. Por ejemplo, es perfectamente razonable esperar que un niño de ocho años no te moleste mientras estás en el teléfono durante veinte minutos, pero no es razonable esperar lo mismo de un niño de sólo dos años.
Sea cual sea el motivo por el que el niño ha alterado su comportamiento de forma negativa, a continuación se presentan cuatro principios que serán de mucha utilidad para aquellos padres que deseen modificar el comportamiento disruptivo de su hijo o hija. Eso sí, es imprescindible que los apliques con paciencia y persistencia.
Principio uno: Cambia la respuesta automática que das. Esto es muy importante, porque el comportamiento infantil generalmente busca que le prestes más atención o que respondas a su provocación. Así que simplemente reflexiona sobre la forma en la que sueles responder ante estas situaciones y varía tu forma de actuación.
Principio dos: Practica con tu hijo el comportamiento deseable. Ensayar la conducta deseada es fundamental para el aprendizaje de un nuevo comportamiento. Recuerda, no es suficiente con decirle al niño o la niña lo que esperas que haga, enséñale a hacerlo. Por ejemplo, si tienes un niño de 6 años que no para de hablar como un bebé cuando quiere algo, practica con él el hecho de pedir ayuda utilizando un tono normal.
Principio tres: Minimiza el comportamiento que no te gusta. Esto significa que cuando los niños continúen con su comportamiento indeseado a pesar de tus brillantes sugerencias, ignóralo, y no insistas tratando de modificarlo. Recuerda que cambiar un comportamiento es algo que necesita tiempo, sobre todo si se ha producido durante mucho tiempo.
Principio cuatro: alaba la conducta apropiada. Cuando tus hijos se comporten de la manera deseada muestra tu más sincero agradecimiento. Normalmente damos por sentado el buen comportamiento y no le prestamos atención, sin embargo, esa es la conducta a la que más debemos atender. Por ejemplo, haremos toda una fiesta si nuestro niño quejica y con voz de bebé, utiliza un tono de voz normal para pedir algo.
Después de ayudar a cientos de padres a afrontar el comportamiento disruptivo, puedo afirmar que el padre y la madre que se compromete a cambiar la conducta de su hijo y aplica las estrategias de forma consistente consigue un resultado 100% satisfactorio.
Por Jenny Guerra Hernández
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lunes, 23 de mayo de 2011
MARTIN FIERRO A UN GRANDE!!!
Quien no lo vio? ¿quién no cantó con él?
¿quién no dejo el chupete en el chupetometro???
¿quién no dejo el chupete en el chupetometro???
Para un verdadero ídolo, felicitaciones!!!!
domingo, 22 de mayo de 2011
Domingo Dia de reflexion
Una vez cuatro hombres jóvenes compitieron esforzadamente para conseguir el puesto de encargado del departamento de créditos de su banco.
La mentira no se mide en grados. Una mentira es una mentira. Una verdad es una verdad. ¡Y usted puede confiar en esa realidad!
Luego de considerar los méritos de cada aspirante, la junta directiva tomó una decisión. Decidieron notificar a uno de los jóvenes de su promoción, que incluía un importante aumento salarial, durante una reunión programada después del almuerzo.
Al mediodía, el joven que había elegido se dirigió a la cafetería para almorzar. Uno de los directores se encontraba detrás de él, separado por varios clientes. El director lo vio elegir su comida, incluyendo una pequeña porción de mantequilla.
Tan pronto como la puso sobre su plato, la cubrió con un poco de comida para ocultarla al cajero. Así evitó pagar por la misma.
Esa tarde se reunieron los directores para notificar al joven elegido, pero antes de hacerlo entrar al salón, se informó de lo ocurrido a todo el directorio.
Llegaron a la conclusión que si estaba dispuesto a mentirle a un cajero respecto a lo que había en su plato, también lo haría respecto a lo que había en las cuentas del banco. Por lo tanto no le dieron en puesto.La mentira no se mide en grados. Una mentira es una mentira. Una verdad es una verdad. ¡Y usted puede confiar en esa realidad!
La frase para meditar del día
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
sábado, 21 de mayo de 2011
Me mandaron un correo que dice...
Para ser feliz, solo se necesita decisión...
¿Quieres ser feliz, Mabel?
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Sigue tu instinto.
Inspirate.
Deja de ser víctima.
Haz todo aquello que sabes hacer bien.
Ama tu trabajo.
Míralo todo desde una nueva perspectiva.
Ten curiosidad por todo lo que te rodea.
No te aísles.
Júntate con los que quieres.
Márcate objetivos.
Acaba lo que empezaste.
Ayuda a los demás.
Sigue tu instinto.
Inspirate.
Deja de ser víctima.
Haz todo aquello que sabes hacer bien.
Ama tu trabajo.
Míralo todo desde una nueva perspectiva.
Ten curiosidad por todo lo que te rodea.
No te aísles.
Júntate con los que quieres.
Márcate objetivos.
Acaba lo que empezaste.
Ayuda a los demás.
La frase para meditar del día
Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día. La paz sin la cual el pan es amargo.
Amado Nervo
Amado Nervo
viernes, 20 de mayo de 2011
Observación...
Muchas veces nos sorprendemos ante la cantidad de personas con tan poca capacidad de escucha.
¿Te pasó alguna vez intentar comunicar tu propia vivencia, necesidad o sentimientos y encontrarte frente a una muralla de otros relatos?
Relatos que se sobreponen, que tapan, que anulan lo que uno quiere decir muchas veces.
Lo repetitivo y común de estos hechos, muchas veces lo dan por normal.
Pero..¿es normal no aprender a escuchar a los demás?
¿Es mi discurso más importante que el del otro que me escucha?
¿Por qué algunos tienen cerrada, aparentemente, la capacidad de escuchar a otros?
Pienso básicamente, que nunca le prestan atención a sus propios dichos o no reflexionan ante de emitirlos, y así, como una bola de nieve, se van enrollando en ellos hasta sentirse superados por sus propias historias sin significar los detalles de las mismas.
El que escucha por otro lado puede también caer en este discurso y "embolarse" juntamente con el hablante en la misma bola de nieve.
Aprender a escuchar.
Esa es la clave. No solo el discurso del otro, sino el propio.
No es fácil, pero es lo que más sana el alma.
¿Te pasó alguna vez intentar comunicar tu propia vivencia, necesidad o sentimientos y encontrarte frente a una muralla de otros relatos?
Relatos que se sobreponen, que tapan, que anulan lo que uno quiere decir muchas veces.
Lo repetitivo y común de estos hechos, muchas veces lo dan por normal.
Pero..¿es normal no aprender a escuchar a los demás?
¿Es mi discurso más importante que el del otro que me escucha?
¿Por qué algunos tienen cerrada, aparentemente, la capacidad de escuchar a otros?
Pienso básicamente, que nunca le prestan atención a sus propios dichos o no reflexionan ante de emitirlos, y así, como una bola de nieve, se van enrollando en ellos hasta sentirse superados por sus propias historias sin significar los detalles de las mismas.
El que escucha por otro lado puede también caer en este discurso y "embolarse" juntamente con el hablante en la misma bola de nieve.
Aprender a escuchar.
Esa es la clave. No solo el discurso del otro, sino el propio.
No es fácil, pero es lo que más sana el alma.
jueves, 19 de mayo de 2011
...
A veces simplemente necesitamos
un hombro para recostarnos sobre él.
Lo triste es que muchos quieren que sonrías,
intentan hacerte reir,
cuando tu única necesidad es poder llorar sin más.
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